lunes, 15 de febrero de 2016

Por la protección del lobo ibérico


Manifiesto

POR LA PROTECCIÓN DEL LOBO IBÉRICO Y EL FIN DE LAS MATANZAS
Lobo atropellado en la carretera M.622, en abril de 2015

El lobo ibérico no sólo es un animal hermoso y emblemático, sino una pieza imprescindible del rompecabezas de nuestra naturaleza. Pero en pleno siglo XXI estamos asistiendo en España a un verdadero holocausto del lobo, una situación intolerable que genera una movilización sin precedentes de la ciudadanía. Cada vez somos más conscientes de que una naturaleza sana no es un lujo de minorías, sino la única garantía de supervivencia de nuestra especie. Y es que proteger nuestro patrimonio natural es, en realidad, un acto de defensa propia.

Los grandes carnívoros son los controladores naturales del equilibrio de los herbívoros silvestres, y esa función produce efectos en cascada en la pirámide ecológica, que redundan en una mayor salud de la fauna, la vegetación, el agua y el aire. Las autoridades europeas reconocieron hace tiempo la necesidad de restaurar esos equilibrios naturales, y por eso la política agraria común ha dejado atrás el énfasis en la productividad “a toda costa”, y ahora da más importancia a las prácticas respetuosas con el medio ambiente. Por desgracia, los objetivos de las ayudas europeas son desvirtuados, por el camino, por algunos de nuestros políticos.
El lobo ibérico se desangra hoy en medio de una situación de profundo anacronismo. Nuestra legislación al norte del Duero lleva décadas de retraso respecto al conocimiento científico. Aunque el lobo es una especie de interés comunitario en Europa, lo que nos obliga a mantener una población viable y sana, todavía se usa la matanza oficial de lobos (bajo el eufemismo de “control de población”) para, supuestamente, reducir los ataques al ganado. Pero sabemos de sobra que esas medidas no sólo no disminuyen los ataques sino que, al desestructurar las manadas, hacen que éstos aumenten. En otras regiones, también al norte del Duero, el lobo es especie cinegética, puesta a disposición del negocio de la caza de trofeos. Aunque, en teoría, la caza deportiva sigue criterios técnicos, lo cierto es que el trofeo más buscado es el macho alfa, aquél cuya muerte produce el mayor trastorno en la sociedad del lobo y las peores consecuencias para la naturaleza y la ganadería.
Para colmo, muchos de los lobos masacrados en España proceden de Portugal, donde están estrictamente protegidos y cuya defensa cuesta ingentes cantidades de dinero Europeo. Esta “gestión a tiros” está sumiendo al mundo rural en un círculo vicioso de crispación. Desde Europa se alienta el uso de medidas preventivas, pero la dinámica actual de ataques, venganzas y pagos compensatorios (siempre sujetos a la picaresca) hace que no haya aliciente para tomar esas medidas. Se ha llegado a pedir el exterminio local de la especie, lo que no sólo es demencial sino totalmente ilegal. Incluso al sur del Duero la administración está autorizando matanzas que ni siquiera tienen la excusa de la legalidad, y son criminales y denunciables. Esta sangría se intenta justificar dando una imagen de abundancia del lobo basada en “censos” pagados por la propia administración, que ni son independientes ni tienen una metodología fiable. Los especialistas sospechan que se pueden estar inflando las cifras en un 50%.
Ante esta coyuntura, los convocantes de este acto hacemos una petición muy concreta: solicitamos la declaración del lobo como especie estrictamente protegida por ley en todo el territorio español, y exigimos el fin inmediato de la caza de esta especie y de los controles letales de su población. Así el lobo simplemente tendrá el mismo estatus que otros depredadores como el águila imperial, el oso pardo o el lince ibérico.

Las medidas concretas que ayudarán a poner en práctica ese cambio normativo las hemos expuesto recientemente en documentos públicos, que plantean estrategias a nivel autonómico y nacional, y las seguiremos elaborando después de este acto. Eliminando el concepto de la matanza como gestión, daremos por fín el margen necesario a las medidas preventivas. En lugar de los pagos de compensaciones por daños, habrá estímulos económicos a la convivencia con la fauna salvaje. Así se dejará espacio para respirar a las nuevas generaciones del mundo rural, que anhelan un sistema nuevo en el que el ecoturimo y las prácticas ganaderas responsables con el medio ambiente y el bienestar animal permitan una mayor diversidad laboral y cultural.
Pero incluso estos cambios normativos sólo cubren el aspecto formal, y lo que perseguimos desde esta convocatoria es un cambio social más profundo. La situación al sur del Duero nos demuestra que de nada vale una norma sobre el papel si las actitudes más miopes, insolidarias e incluso delictivas son toleradas y hasta fomentadas desde las instituciones. Hace falta una ingente labor educativa, y tan importante como la protección legal del lobo es la divulgación de los valores positivos de la biodiversidad. Una labor que ya marcó la diferencia en nuestro país hace décadas, cuando Félix Rodríguez de la Fuente, cuyo aniversario se celebra en estas fechas, se enfrentó a la ignorancia ancestral, puso al lobo ibérico en nuestras pantallas y lo sacó del catálogo de las alimañas.
El lobo es un embajador del conjunto de nuestra fauna salvaje, y también un poderoso símbolo de libertad. Pero la libertad siempre tiene un precio, y por desgracia es posible acostumbrarse a su ausencia, como sabemos bien en este país. Y lo mismo pasa con la naturaleza salvaje. Sin libertad y sin naturaleza las personas nos transformamos en autómatas, y apenas nos damos cuenta de lo que perdemos y, peor aún, de lo que privamos a las siguientes generaciones. Renunciar (o no) a los valores más altos a cambio de recompensas miserables es elección de cada uno, pero condenar a nuestros hijos a vivir en un mundo gris, mezcla a partes iguales de gigantesco vertedero y monocultivo a escala planetaria, es simplemente un crimen. Queremos un mundo verde, en el cual vivir y no sólo sobrevivir. Queremos naturaleza salvaje. ¡Queremos LOBO VIVO, LOBO PROTEGIDO YA!

4 comentarios:

serrana dijo...

Hecho en falta entre las propuestas convivir unos días con familias ganaderas que al ir de mañana a ver el ganado (si, las personas de este sector económico también han cambiado como el resto de los oficios y ya casi no existe el pastoreo tradicional)se encuentran un dantesco espectáculo de sangre, animales heridos, otros aterrorizados, algunos mordidos y casi muertos.....y tienen que añadir a su labor cotidiana maltratada por las políticas agroindustriales la de recoger, limpiar, tranquilizar, buscar crotales para que nadie dude de su palabra aduciendo que inventa para cobrar una miserable compensación que hay que gestionar con las administraciones.....y esto ocurre con una frecuencia semanal, mensual.....el lobo es vital en los ecosistemas, y el agua limpia, y el aire limpio, y....la ganadería también es vital en la supervivencia de los pueblos, y en la soberanía alimentaria y.....es un tema MUY COMPLICADO y creo necesario conocer y valorar bien los distintos intereses, todos probablemente legítimos para intentar construir lentamente soluciones consensuadas y asumidas desde los distintos sectores. Comparto la defensa del lobo pero también la de la ganadería extensiva con lo que el manifiesto se me hace parcial e incompleto.

Inmaculada López-Francos Sanz dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Adolfo Rodríguez Gil dijo...

Efectivamente, se trata de un tema complejo.
La ganadería tradicional ha sido arrinconada por las políticas de la UE y por la agroindustria.
Las administraciones establecen subvenciones pequeñas y además tardan en pagarlas.
El cuidado del ganado en la ganadería extensiva ha cambiado. Apenas hay mastines.
Pero el menor problema para la ganadería, y menos para la madrileña, es el lobo.
Un mayor problema son los atropellos, y nadie que yo sepa propone cazar a los coches, o los contagios de enfermedades por animales silvestres, y espero que nadie proponga eliminarlos todos, o los robos, o el agua contaminada, o el calentamiento global, o las cadenas de supermercados y las grandes superficies...
Pero el lobo, que es una anécdota, levanta viejos atavismos y a algunos les calienta el dedo índice.
Si la naturaleza tiene que seguir siéndolo, tendrá que serlo en su lógica biodiversa, a no ser que alguien proponga quitar de ella hasta las piedras para que no tropiecen humanos o ganado.

Anónimo dijo...

Me parece muy interesante la reflexión hecha por "serrana" y estoy tambien de acuerdo con su valoración del Manifiesto.
Nadie propone quitar las piedras de la naturaleza para que no tropiece el ganado, ni ninguna simpleza parecida. Además, el ganado suele estar estabulado o guardado en zonas de las que no puede salir, o lo puede hacer muy dificilmente (hay vallas y pasos canadienses), por lo que no es tan fácil atropellarle. No es cuestion de "matar a coches asesinos" de ganado y de lobos, sino de reflexionar y buscar soluciones.
Sencillamente se señala un tema muy complejo y la necesidad de analizarlo y estudiarlo en profundidad. Y como tanto os interesa, al parecer, la historia de este pueblo, recordar solo que históricamente este ha sido un pueblo ganadero, y que aunque los ganaderos sean ahora muy minoritarios, eso no significa que sus derechos no tengan que ser respetados tambien.