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A mí me parece que hay que terminar con la manipulación que hace la derechona de este pueblo de las diferencias entre "paletos" y "chichipanes", que el PP azuza y de la que saca tajada.
La cosa, sin ponernos demasiado trascendentes, resulta que tiene raíces económicas, antropológicas y políticas.
Veamos:
Cuando empezó el veraneo masivo de los madrileños en la sierra, los caciques locales vieron no sólo una nueva oportunidad de enriquecerse, sino también un camino para desviar las tensiones que tenían con la gente trabajadora de los pueblos.
Con los veraneantes aparecieron unos "nuevos malos" que reunían ventajas para generar un nuevo enfrentamiento: venían de fuera (eran extraños) y eran calificados de señoritos, de pijos, aunque también de chichipanes de medio pelo.
Los caciques no perdieron la oportunidad de favorecer un nuevo discurso social, en el que se hacía ver que la principal diferencia en los pueblos estaba entre "los de aquí" y "los de fuera". Esta perorata legitimaba, por ejemplo, aprovecharse de los veraneantes, no por ser señoritos, sino porque eran "señoritos" de fuera.
Pero este discurso no era sólo de café, sino que era muy rentable para algunos y tenía bases sólidas en la realidad, y por eso arraigó.
Para los que habían dominado la vida en nuestros pueblos, les permitía encubrir y justificar la especulación, la construcción masiva (aunque fuera asociándose con constructores de fuera), vender sus grandes fincas, comprar otras por tres pesetas y reclasificarlas, haciendo más rentable aun su dominio de los Ayuntamientos franquistas, pues había que sacarles todo lo que se pudiera a esos pijos...
Para otros, para alguna gente trabajadora, la nueva situación aparecía como una oportunidad de vender alguna parcela, que antes apenas tenía valor económico (aunque el mayor beneficio se lo llevara, claro, el promotor o el socio que ponía el dinero), poner algún negocio y subir los precios (que los veraneantes pagarían sin chistar), acceder a alguno de los nuevos empleos municipales, ponerse a la sombra, más grande, de los de siempre, etc. Incluso algunos trabajadores dieron ahí un salto económico y social hacia arriba y se convirtieron en "nuevos ricos" (a veces de los peores), mientras mantenían un demagógico sentimiento de agravio fácil hacia los ricos "chichipanes".
Hablando en plan sociológico: la "lucha de clases" se desviaba así hacia los que venían de fuera. Los de aquí, "de toda la vida", éramos diferentes, teníamos derecho a explotar ese filón y debíamos abandonar los enfrentamientos entre "los del pueblo", porque, además, de esa teta podíamos mamar todos...
Está claro que era más fácil crear y recrear animosidad frente a los veraneantes que pelearse con el alcalde, con el ganadero grande, con el del hotel, con el constructor, con el transportista... Además los veraneantes, en muchos casos, iban de prepotentes, vestían diferente, ligaban con las chicas del pueblo ("nuestras mozas"), presumían de tener más dinero, tenían coche y sus hijos moto, y, algunos de ellos, eran bastante presumidos y gilipollas.
Todo esto generó animosidades y se convirtió en un tópico social, que desvió una parte considerable de los enfrentamientos internos hacia el "enemigo exterior", al que "le hacíamos el favor de dejar venir a nuestros pueblos", con la condición de que callara y pagara...
Pero con el pecado llegó la penitencia y las cosas empezaron a ser diferentes poco a poco, hasta convertir este enfrentamiento en un anacronismo, todavía vivo, pero moribundo.
La propia especulación urbanística que propiciaron los "mandamases" de siempre, y de la que también se beneficiaron algunos sectores humildes, hizo que la mayoría de los pueblos cambiaran poco a poco su composición y perdieran muchas de sus referencias. Estos cambios se hicieron más notorios cuando de la ola de veraneantes de los sesenta y setenta, se pasó a que gente venida de Madrid se instalara a vivir en los pueblos de la sierra, en los ochenta y noventa, manteniendo, en su gran mayoría, sus trabajos en la capital. Villalba, Guadarrama, Galapagar, etc., son pueblos donde hoy la mayoría provienen "de fuera", por no hablar de Majadahonda. Las Rozas y Torrelodones. Y donde la mayoría también trabaja fuera.
Paralelamente se extendió el uso masivo del coche, aparecieron las nuevas carreteras y los grandes centros comerciales, accesibles ahora para la mayoría. Los veraneantes, los nuevos vecinos, los nacidos en los pueblos, todos los que estaban sufriendo los altos precios, empezamos a comprar en esos centros o en los pueblos más grandes, a ir a divertirnos a otros lados, a salir a comer fuera…
Se nos había vendido que el crecimiento traería el “progreso” y, a la vuelta de la esquina, resultó que muchos de los que se lo creyeron se convirtieron en sus primeras víctimas.
Las promesas de “progreso” se han transformado en una situación de difícil salida: los precios y alquileres de las casas subieron astronómicamente, (y no porque no se construían, sino precisamente porque se construían muchas desde un planteamiento especulativo), el terreno se convirtió en el bien más valorado y escaso (con lo que decayeron muchas actividades tradicionales y se generó un urbanismo caótico), el tráfico se adueñó de calles que no estaban preparadas para los vehículos, los comercios y negocios que habían nacido al calor de la llegada de los veraneantes y algunos de toda la vida empezaron a decaer y muchos de ellos tuvieron que cerrar, los Ayuntamientos se hicieron más corruptos (porque había tajada mayor...), dependientes del ladrillo y sin sostenibilidad en su financiación, se perdió gran parte de la tranquilidad, las perspectivas de futuro se hicieron más inciertas (sobre todo para los jóvenes), etc.
Pero a pesar la lo que nos dicta la realidad, a pesar de las nefastas experiencias, todavía hoy algunos se dejan seducir cuando les hablan de que nuevas o más grandes carreteras y autovías, o que la instalación de centros comerciales y grandes superficies, traerán un futuro mejor... (¿para quién?).
Por otro lado, la llegada de las elecciones municipales contribuyó también a cambiar el escenario. Resulta que los votos de "los de fuera" también cuentan, facilitan o niegan mayorías. Incluso han surgido en varios pueblos grupos políticos que tienen su asiento electoral en el sentimiento de agravio de un sector importante de los antiguos veraneantes y en las aspiraciones de ser ellos los que manden.
Las cosas, para quien lo quiera ver, han cambiado y mucho. La nostalgia no es en general una buena guía de conducta y, en este caso, puede llevarnos a una melancolía paralizadora.
Aquí en Los Molinos llevamos un camino parecido al que han recorrido otros pueblos de las cercanías, pero todavía estamos a tiempo de escarmentar en cabeza ajena.
Cada vez más gente que vive en nuestro pueblo proviene de fuera y en la medida que las segundas residencias tienden a ser habitadas todo el año, este porcentaje se incrementará. Pero los sectores más cerriles de la derechona siguen explotando el tópico de “los de aquí y los de fuera”. Es un tópico que les permite mantener un voto cautivo y les sigue facilitando encubrir los graves problemas de futuro a los que nos enfrentamos. Un tópico que les sirve para insistir, mientras les queden fincas por reclasificar, en la afirmación de que el crecimiento traerá el desarrollo, a pesar de las evidencias de que en el punto al que hemos llegado el modelo del ladrillo disminuye la calidad de la vida y de las expectativas de la mayoría.
También algunos de los de fuera ayudan a mantener el tòpico cuando acusan de manera generalizada, y por lo tanto injusta, a los molineros de pasividad y paletismo, y cuando se empeñan en marcar absurdas diferencias en base al origen.
Yo pienso que mientras se mantenga esa división se facilitará el discurso político de los de siempre. Una prueba la tenemos en los tópicos absurdos, pero eficaces, del tipo "tú sólo quieres pajaritos", "queréis volver a que vayamos en burro", "vuestra casa también está hecha sobre un prado". "como vosotros ya tenéis casa aquí no queréis que los demás la tengan", etc.
Desde posiciones de izquierda y ecologistas, como las que nosotros mantenemos, es importante contribuir a desactivar este tópico. No va a ser fácil, porque los prejuicios, en ambos lados, están sólidamente arraigados en la irracionalidad y en el agravio y, ya se sabe, nada más difícil que desarraigar lo irracional...
Reglamento de Participación Ciudadana (año 2010)
Normas urbanísticas y medioambientales
Alegación de IU-CPLM pidiendo ampliación del plazo de alegaciones del PORN y señalando la indefensión de los vecinos
Alegación de IU-CPLM sobre la no inclusión de algunas zonas de Los Molinos en las de mayor protección del PORN
Alegación de IU-CPLM sobre el trazado de las diferentes zonas del PORN en Los Molinos
Sentencia del Tribunal Superior de Justicia, de junio de 2008, anulando las Normas Transitorias
Normas Subsidiarias de Los Molinos, 1991
Propuesta de PORN de la Sierra de Guadarrama de noviembre de 2008
Mapas e información sobre el PORN del Parque Nacional del Guadarrama
Informe de Juan Pablo García Alegre sobre las dehesas de Los Molinos
Ficha del paisaje de Los Molinos, del libro Cartografía del Paisaje de la Comunidad de Madrid
Plano de Los Molinos con edificabilidad, terrenos dotacionales, etc
Plano de protecciones del suelo en Los Molinos Presentación en Power Point sobre los planes de carreteras en la Sierra
Documentos de IU-Convocatoria por Los Molinos
El fururo PGOU de Los Molinos. Marzo de 2008
Las Normas Transitorias que nos quieren imponer. Diciembre de 2007
Un proyecto descabellado de Plaza de Toros con Centro Comercial, en terreno público. Octubre de 2007
Fotos de Los Molinos
Foto de Los Molinos desde el cerro de La Golondrina en septiembre de 2008
Foto de Los Molinos desde la primera cumbre de La Peñota en agosto de 2008
Habitantes empadronados en 2007: 4.767
Número de viviendas en Los Molinos, a principios de 2007: 3.411 (lo que supone que desde 2001 hasta hoy se han construido unas 400).
Número de viviendas actualmente pendientes de cédula de habitabilidad: 9.
Número de viviendas actualmente en construcción: 46.
Kilómetros cuadrados del término municipal: 19,21.
Población empadronada: en torno a los 4.400 habitantes.
Densidad de población por kilómetro cuadrado (en 2005): 225
(Guadarrama 227, Cercedilla 151, Collado Mediano 304).
Población total en fines de semana y vacaciones: en torno a 10.000/12.000 habitantes.