El
15 de septiembre de 1939, justo un día después de las fiestas patronales de Los Molinos, fue fusilado Santiago Andrés Andrés en las
tapias del Cementerio del Este, junto con el que fue también alcalde de
Los Molinos (en 1925 y 1937) Mariano López Piñuelas y otros diez
republicanos, algunos de ellos exalcaldes de otros pueblos de la Sierra.
¿Fué casualidad la elección de ese día o fue una recomendación de los falangistas de Los Molinos? No lo sabemos, pero la fecha en que fue es un dato objetivo. Después vendrían los fusilamientos de otros luchadores antifascistas de Los Molinos. Pero se comenzó por los más representativos.
Santiago
Andrés Andrés, militante del Partido Socialista, fue el alcalde de Los
Molinos desde el 13 de marzo a agosto de 1936. De los pocos meses que
fue alcalde, se conocen sus actuaciones para ordenar la caótica
situación de las finanzas y la legalidad municipal en la que se
encontraba el Ayuntamiento de Los Molinos, tras el gobierno municipal de la CEDA, así como su preocupación porque se respetaran las ordenanzas de edificación.
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| Documento firmando por el alcalde Santiago Andrés Andrés |
Cuando
se inició la Guerra y el pueblo de Los Molinos tuvo que ser evacuado,
para proteger a la población de los bombardeos del ejército franquista,
Santiago se incorporó al Ejército Popular de la República y luchó en él,
en diferentes frentes. Al final de la Guerra cruzó a Francia por los
Pirineos con su unidad, pero decidió volver a su pueblo, engañado, como
muchos otros, por el falaz anuncio del dictador de que nadie que tuviera
las manos límpias de sangre tenía nada que temer.
Volvió
a Los Molinos y fue detenido, encarcelado en el Convento de las
Carmelitas de San Lorenzo de El Escorial, torturado, sometido a
interrogatorios, humillado y sentenciado en un Consejo de Guerra
Sumarísimo, junto con otros cuatro vecinos de Los Molinos, Mariano López
Piñuelas, Anastasio Aparicio Ortega, Gregorio Alonso Martín y Enrique
Molero Herrero, a pena de muerte por "adhesión a la rebelión". En sus
condenas fueron actores principales los falangistas y caciques del
pueblo que pidieron sus muertes, aunque nadie nunca les acusó de
ninguna, pero sí de destinar los muebles que incautaron en los chalets a
los hospitales y el dinero de las cofradías, que depositaron ante el
Secretario del Ayuntamiento, a la Caja de Reparaciones de Madrid.
La sentencia del Consejo de Guerra dice:
"Resulta
probado y así se declara por el Consejo que los procesados Gregorio
Alonso Martín, Anastasio Aparicio Ortega, Mariano López Piñuela y
Santiago Andrés Andrés de malos antecedentes y izquierdistas destacados
con anterioridad al Glorioso Movimiento Nacional actuaron dede el primer
momento al servicio de los marxistas en el pueblo de Los Molinos (...)
Considerando que los hechos que se declaran probados son constitutivos
de un delito de adhesión a la rebelión con las circunstancias agravantes
de extrema peligrosidad (...) Fallamos que debemos condenar y
condenamos a los procesados (...) como autores de un delito de adhesión a
la rebelión agravado por la peligrosidad de los agentes y gran
transcendencia de los hechos realizados a la pena de muerte"
Durante
el Consejo de Guerra Santiago mantuvo en todo momento una posición
digna, indicando que por orden suya se protegió al cura párroco,
Alejandro de Castro "para evitar que se metieran con él" y en sus
declaraciones no inculpó a nadie (lo que a veces hacían algunos
procesados para intentar librarse de la pena de muerte).
El defensor de oficio, un oficial del ejército franquista, "expuso
que los hechos realizados por los cuatro procesados eran constitutivos
del delito de auxilio a la rebelión y solicitó se impusiera a cada uno
de ellos la pena de 18 años y un día de reclusión temporal."
Uno de sus bisnietos hizo de él la siguiente se
mblanza:
"Santiago
Andrés Andrés, hijo de Mariano y Obdulia, nació en Galapagar en
1896. Entre los recuerdos de mi abuela Eugenia está que era un buen
padre, trabajador, gran cazador y que tenía una moto que hacía mucho
ruido".
Fue vecino y alcalde (de marzo a agosto de 1936) de Los
Molinos. Marido de Dolores Alonso Martín y padre de Obdulia, Teófilo,
María Eugenia y Emiliana. Se moviliza con la JSU (Juventudes
Socialistas Unificadas) y estuvo como zapador durante la Guerra
Civil, primero en el Alto del León, luego en la Batalla de Brunete y
posteriormente formando parte del Batallón 31 en la defensa de Alcañiz
(Teruel). Durante ese periodo, mi bisabuela le siguió con sus tres
hijas a todos los frentes, sufriendo el terrible bombardeo de
Alcañiz. Se separaron en Tortosa y huyó con su Unidad a Francia,
donde se reencontró con su hijo Teófilo herido en batalla.
Volvió a
su pueblo donde fue detenido y llevado a San Lorenzo de El Escorial,
sufriendo allí terribles interrogatorios. Su farsa judicial-militar
se celebra en San Lorenzo de El Escorial el 12 de Mayo de 1939. Es
sentenciado a muerte junto a su cuñado, Gregorio Alonso Martín,
que ejerció de concejal también en Los Molinos. Con 43 años Santiago
es trasladado a la prisión provincial de Porlier y fusilado en el
Cementerio del Este, a las 6 horas del 15".
Fuente y relato: Ronald E. Redpath Glez-Granda (bisnieto de Santiago Andrés).
Otros
molineros republicanos sufrieron también la venganza de los vencedores.
Cuatro más fueron fusilados, otros fueron paseados (sin que sepamos con
exactitud su nombre y número), otros encarcelados durante años, otros
más tuvieron que huir al exilio para salvar su vida y las familias de
todos ellos sufrieron expropiaciones y humillaciones durante años, a la
vez que muchos republicanos
de Los Molinos, trabajadores humildes, maestros, etc., perdieron sus
trabajos y sus recursos, sufrieron palizas, robos por parte de los
falangistas, humillaciones constantes y un ambiente de miedo que se
prolongo durante decenas de años. Este sufrimiento fue especialmente
doloroso para sus viudas e hijos, que tuvieron que cargar con el dolor
de una muerte injusta, con las penurias de sobrevivir, con la
persecución y el silencio.
Los
otros compañeros de los que hemos podido reconstruir algo de sus
biografías, porque el franquismo prohibió dar noticias y dar a conocer
estos hechos, fueron:
Anastasio Aparicio Ortega,
fusilado el 23 de junio de 1939, a los 52 años, jornalero. Fue
Vicepresidente de la Federación de Trabajadores de la Tierra, de la UGT,
de Los Molinos y militante del Partido Socialista.
Gregorio Alonso Martín,
hijo de Linos y Victoria, nació en Los Molinos en 1903, pueblo del que
fue concejal en 1936. Albañil de profesión, militante del Partido Socialista, fue encarcelado junto a su
cuñado, Santiago Andrés Andrés,
en San Lorenzo de El Escorial, donde ambos fueron sentenciados a muerte
el 12 de mayo de 1939. Gregorio Alonso Martín fue fusilado en San
Lorenzo de El Escorial el 23 de junio de 1939.
Mariano López Piñuela, fusilado el 15 de septiembre de 1939, a los 49 años. Alcalde de Los Molinos en 1925 y en el año 1937.
Enrique Molero Herrero, fusilado el 29 de julio de 1939, a los 23 años, albañil.
Conocemos
también que hubo otro vecino de Los Molinos que fue asesinado y
enterrado en una cuneta en Segovia, así como que fueron depurados los
maestros nacionales de Los Molinos, una docena de vecinos sufrieron
cárcel y otra media docena tuvieron que partir para el exilio, entre ellos Victoriano Domínguez Torrejón y Gerardo Herranz.
Desde Ahora Los Molinos, venimos insistiendo año tras año en la
necesidad de justicia de reivindicar la memoria de las personas que
fueron víctimas de la dictadura. Consideramos
que el Ayuntamiento de Los Molinos, por un deber elemental de humanidad
y justicia, debería recuperar y restaurar la memoria de esos vecinos y
ponerse a disposición de sus familiares para, si estos lo desean, poner
losas con sus nombres en la fosa o recuperar y trasladar sus restos al
Cementerio de Los Molinos.
Cuando
lo hemos planteado, nos hemos encontrado respuestas airadas por parte
de los concejales del PP, que llegaron a irse del Pleno del Ayuntamiento
en dos ocasiones, dando gritos y haciendo aspavientos, cuando
planteamos este tema, en una demostración del tardofranquismo de algunos
de ellos y de falta de sentimientos humanitarios y de justicia.
Hasta
aquí puede considerarse, por desgracia, "normal", pero en todas las
ocasiones hemos tropezado también con la actitud del PSOE
que ha reiterado cada vez que no iba a hacer nada por la recuperación de
la memoria y de los cuerpos de estas personas, militantes de su mismo
partido, que 75 años después de ser asesinados por un gobierno ilegal e
ilegítimo, siguen todavía en fosas comunes.
Tampoco
PLM ha estado a la altura de las circunstancias y se ha limitado a
repetir el discurso viejo del miedo sobre la necesidad de olvidar.
Alguien dijo que para pasar página hay, primero, que leerla y ésta esta
inédita y emborronada por las mentiras y las difamaciones que sufrieron
después de muertos ellos y sus familiares, así como por las
expropiaciones de sus bienes.
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| Mapa de las fosas en España |
Contrasta
esta posición con la que recientemente adoptó el Pleno del Ayuntamiento
de Torrelodones, el 8 de abril de 2014, al aprobar por unanimidad el
dedicar una vía pública al que fue alcalde de ese pueblo, Mariano
Cuadrado Fuentes, fusilado junto con nuestros vecinos Santiago Andrés
Andrés y Mariano López Piñuelas. Esa resolución se aprobó por una Moción
del PSOE de Torrelodones, partido en el que militaban los alcaldes
referidos, apoyada por el PP, por Actúa y por el partido de gobierno
Vecinos por Torrelodones.
Mientras
se dan estos pasos a pocos kilómetros de nuestro pueblo, la ideología
franquista de algunos miembros del PP de Los Molinos, la cobardía y la
ausencia de principios del PSOE de nuestro pueblo y las tópica posición
de PLM siguen haciendo imposible lo que en casi todo el país es ya algo
normalizado.
Cuando el PSOE de Torrelodones presentó esa Moción, su portavoz dijo entre otras cosas los siguiente:
"Hasta
avanzado el mes de marzo de 1939 Mariano Cuadrado siguió defendiendo
la legalidad republicana convencido de su inocencia se quedó en el
pueblo hasta el final. Detenido el 27 de marzo de 1939, al entrar las
tropas de Franco en Torrelodones. Mariano Cuadrado fue detenido e
interrogado duramente. Traslado a la cárcel de las Carmelitas en el
Escorial, fue juzgado en juicio sumarísimo militar y condenado a muerte.
El 15 de septiembre de 1939 moría fusilado en las tapias del cementerio
de la Almudena con otros once republicanos. Su cadáver no fue
devuelto a su familia y permaneció en paradero desconocido."
¿Será
consecuente alguna vez el PSOE de Los Molinos como lo ha sido ese
partido en Torrelodones? ¿Actuará PLM como su partido de referencia
Vecinos por Torrelodones? ¿El PP de Los Molinos imitará a sus compañeros
del PP de Torrelodones?
Nosotros/as
seguiremos planteando la necesidad de recuperar la memoria de estos
vecinos, el tiempo y las veces que sea necesario.