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jueves, 6 de febrero de 2014

Charla sobre los proyectos del gobierno del PP contra las libertades, este viernes, 7 de febrero

Viernes 7 de febrero, a las 18.00, la Asamblea Comarcal del 15M de la zona noroeste, organiza una charla sobre la llamada "Ley mordaza", que nos quiere imponer el gobierno del PP, para intentar acallar las protestas contra los recortes sociales, los desahucios, las privatizaciones, el paro, los cierres de empresas...
La charla será en el CIM (Centro de Iniciativas Municipales) de Collado Villalba, frente al Centro Comercial Los Valles.








sábado, 25 de enero de 2014

Las mentiras del mal llamado Estado del Bienestar

Uno de nuestros compañeros, que viene publicando ensayos y textos, bajo el seudónimo de Rui Valdivia, nos ha hecho llegar un texto sobre el llamado Estado del Bienestar.
Se trata de un texto analítico y profundo, sin concesiones a los tópicos vigentes entre ciertos sectores de la izquierda, sobre ese imaginario construído por el capitalismo y añorado incluso por quienes no lo han disfrutado.
Me atrevo a decir que la tesis central del trabajo es que el llamado Estado del Bienestar no volverá ni, desde planteamientos de izquierda, sería deseable su vuelta. Esa situación de la que disfrutó un pequeño porcentaje de los habitantes del planeta, se hizo a costa de la superexplotación de las mayorías y de la naturaleza. La tendencia implacable a la caída de la tasa de ganancia capitalista (teoría ya enunciada por los propios teóricos del capitalismo Adam Smith y David Ricardo, y recogida por Marx o Ernets Mandel, entre otros grandes economistas comunistas), no permite la vuelta a una situación que se dio por las necesidades del capital en la posguerra mundial.
Es tragicómico ver como sectores social-liberales del PSOE, basan su propaganda en la vuelta a esa situación, en las promesas de que si ellos gobiernan se dará marcha atrás y "volveremos a disfrutar" de un capitalismo piadoso. Más trágico que cómico es ver que otros grupos de izquierda basan sus programas político-electorales y su propaganda en ese mismo elemento. Los exsocialdemócratas y los aspirantes a la socialdemocracia coinciden en lo fundamental. Se trata de intentar hacer piadoso el Sistema, lo que no sería algo a despreciar si fuera posible, pero el sistema capitalista ha llegado a su fase terminal, a su fase de demencia senil, al agotamiento de sus fundamentos y la piedad no está en sus deseos y tampoco en sus posibilidades.
Por suerte, desde diferentes espacios de los movimientos sociales, la conciencia de que el disfrute de una vida que pueda llamarse humana, donde podamos acceder todos/as a un bienestar real, se plantea no como una vuelta atrás, sino como un camino por desprendernos del capitalismo, un sistema que ya no proporciona más que dolor y que no nos permite desarrollar las potencialidades de la tecnología, la producción, etc. y, con ellas como auxiliares, de la vida.
Cito algún párrafo de este texto de nuestro compañero y pongo los enlaces para descargárselo o leerlo.
Adolfo Rodríguez Gil

"Inventemos un teatro. Empieza la función. El Estado del Bienestar ante ustedes. Un simulacro de lucha y de pactos para lograr que las masas depauperadas trabajaran con obediencia, ¡rendir y consumir!, que se abandonaran al juego de las necesidades y que el Estado y el capital pudieran asentar su dominio sobre esa Europa que parecía despeñarse por senderos desconocidos. Enormes monopolios, multinacionales, magníficos emporios subvencionados y protegidos por el Estado, barreras aduaneras contra los países pobres, dumping también contra los pobres, explotación del llamado Tercer Mundo, y nuestras masas sindicadas, y agradecidas, votando a los partidos del pacto del bienestar, con los ojos cerrados porque quién duda de que nuestros hospitales, las bajas por maternidad, las vacaciones pagadas, las grandes universidades, las rentas que el capital repartía para aminorar las desigualdades, procedían de esa explotación mundial que nuestro Estado del Bienestar estaba provocando.
¿Y queremos repetir la comedia? (...)
El capitalismo se ha encontrado con el mundo finito, y ha sido la conciencia de este límite la que ha destruido un Estado del Bienestar que ya nunca más, afortunadamente, regresará. No fue la caída de la Unión Soviética, como se nos dice ya en los libros de historia. Como si ese régimen opresor, burocrático, totalitario hubiese podido ejercer, sobre los críticos al sistema capitalista algún tipo de atractivo que hubiera que contrarrestar con las migajas de la redistribución de rentas, la fiscalidad progresiva y la extensión de la asistencia pública y universal organizada por el Estado."

 

sábado, 1 de agosto de 2009

Paletos y chichipanes, chichipanes y paletos... ¿A quién le interesa explotar esos tópicos?

Esta es una entrada de opinión, de "Yo no me callo", que por su extensión no entraba en los comentarios. La polémica está, ya lo estaba, abierta.

















A mí me parece que hay que terminar con la manipulación que hace la derechona de este pueblo de las diferencias entre "paletos" y "chichipanes", que el PP azuza y de la que saca tajada.
La cosa, sin ponernos demasiado trascendentes, resulta que tiene raíces económicas, antropológicas y políticas.
Veamos:
Cuando empezó el veraneo masivo de los madrileños en la sierra, los caciques locales vieron no sólo una nueva oportunidad de enriquecerse, sino también un camino para desviar las tensiones que tenían con la gente trabajadora de los pueblos.
Con los veraneantes aparecieron unos "nuevos malos" que reunían ventajas para generar un nuevo enfrentamiento: venían de fuera (eran extraños) y eran calificados de señoritos, de pijos, aunque también de chichipanes de medio pelo.
Los caciques no perdieron la oportunidad de favorecer un nuevo discurso social, en el que se hacía ver que la principal diferencia en los pueblos estaba entre "los de aquí" y "los de fuera". Esta perorata legitimaba, por ejemplo, aprovecharse de los veraneantes, no por ser señoritos, sino porque eran "señoritos" de fuera.
Pero este discurso no era sólo de café, sino que era muy rentable para algunos y tenía bases sólidas en la realidad, y por eso arraigó.
Para los que habían dominado la vida en nuestros pueblos, les permitía encubrir y justificar la especulación, la construcción masiva (aunque fuera asociándose con constructores de fuera), vender sus grandes fincas, comprar otras por tres pesetas y reclasificarlas, haciendo más rentable aun su dominio de los Ayuntamientos franquistas, pues había que sacarles todo lo que se pudiera a esos pijos...
Para otros, para alguna gente trabajadora, la nueva situación aparecía como una oportunidad de vender alguna parcela, que antes apenas tenía valor económico (aunque el mayor beneficio se lo llevara, claro, el promotor o el socio que ponía el dinero), poner algún negocio y subir los precios (que los veraneantes pagarían sin chistar), acceder a alguno de los nuevos empleos municipales, ponerse a la sombra, más grande, de los de siempre, etc. Incluso algunos trabajadores dieron ahí un salto económico y social hacia arriba y se convirtieron en "nuevos ricos" (a veces de los peores), mientras mantenían un demagógico sentimiento de agravio fácil hacia los ricos "chichipanes".
Hablando en plan sociológico: la "lucha de clases" se desviaba así hacia los que venían de fuera. Los de aquí, "de toda la vida", éramos diferentes, teníamos derecho a explotar ese filón y debíamos abandonar los enfrentamientos entre "los del pueblo", porque, además, de esa teta podíamos mamar todos...
Está claro que era más fácil crear y recrear animosidad frente a los veraneantes que pelearse con el alcalde, con el ganadero grande, con el del hotel, con el constructor, con el transportista... Además los veraneantes, en muchos casos, iban de prepotentes, vestían diferente, ligaban con las chicas del pueblo ("nuestras mozas"), presumían de tener más dinero, tenían coche y sus hijos moto, y, algunos de ellos, eran bastante presumidos y gilipollas.
Todo esto generó animosidades y se convirtió en un tópico social, que desvió una parte considerable de los enfrentamientos internos hacia el "enemigo exterior", al que "le hacíamos el favor de dejar venir a nuestros pueblos", con la condición de que callara y pagara...
Pero con el pecado llegó la penitencia y las cosas empezaron a ser diferentes poco a poco, hasta convertir este enfrentamiento en un anacronismo, todavía vivo, pero moribundo.
La propia especulación urbanística que propiciaron los "mandamases" de siempre, y de la que también se beneficiaron algunos sectores humildes, hizo que la mayoría de los pueblos cambiaran poco a poco su composición y perdieran muchas de sus referencias. Estos cambios se hicieron más notorios cuando de la ola de veraneantes de los sesenta y setenta, se pasó a que gente venida de Madrid se instalara a vivir en los pueblos de la sierra, en los ochenta y noventa, manteniendo, en su gran mayoría, sus trabajos en la capital. Villalba, Guadarrama, Galapagar, etc., son pueblos donde hoy la mayoría provienen "de fuera", por no hablar de Majadahonda. Las Rozas y Torrelodones. Y donde la mayoría también trabaja fuera.
Paralelamente se extendió el uso masivo del coche, aparecieron las nuevas carreteras y los grandes centros comerciales, accesibles ahora para la mayoría. Los veraneantes, los nuevos vecinos, los nacidos en los pueblos, todos los que estaban sufriendo los altos precios, empezamos a comprar en esos centros o en los pueblos más grandes, a ir a divertirnos a otros lados, a salir a comer fuera…

Se nos había vendido que el crecimiento traería el “progreso” y, a la vuelta de la esquina, resultó que muchos de los que se lo creyeron se convirtieron en sus primeras víctimas.

Las promesas de “progreso” se han transformado en una situación de difícil salida: los precios y alquileres de las casas subieron astronómicamente, (y no porque no se construían, sino precisamente porque se construían muchas desde un planteamiento especulativo), el terreno se convirtió en el bien más valorado y escaso (con lo que decayeron muchas actividades tradicionales y se generó un urbanismo caótico), el tráfico se adueñó de calles que no estaban preparadas para los vehículos, los comercios y negocios que habían nacido al calor de la llegada de los veraneantes y algunos de toda la vida empezaron a decaer y muchos de ellos tuvieron que cerrar, los Ayuntamientos se hicieron más corruptos (porque había tajada mayor...), dependientes del ladrillo y sin sostenibilidad en su financiación, se perdió gran parte de la tranquilidad, las perspectivas de futuro se hicieron más inciertas (sobre todo para los jóvenes), etc.
Pero a pesar la lo que nos dicta la realidad, a pesar de las nefastas experiencias, todavía hoy algunos se dejan seducir cuando les hablan de que nuevas o más grandes carreteras y autovías, o que la instalación de centros comerciales y grandes superficies, traerán un futuro mejor... (¿para quién?).
Por otro lado, la llegada de las elecciones municipales contribuyó también a cambiar el escenario. Resulta que los votos de "los de fuera" también cuentan, facilitan o niegan mayorías. Incluso han surgido en varios pueblos grupos políticos que tienen su asiento electoral en el sentimiento de agravio de un sector importante de los antiguos veraneantes y en las aspiraciones de ser ellos los que manden.

Las cosas, para quien lo quiera ver, han cambiado y mucho. La nostalgia no es en general una buena guía de conducta y, en este caso, puede llevarnos a una melancolía paralizadora.
Aquí en Los Molinos llevamos un camino parecido al que han recorrido otros pueblos de las cercanías, pero todavía estamos a tiempo de escarmentar en cabeza ajena.
Cada vez más gente que vive en nuestro pueblo proviene de fuera y en la medida que las segundas residencias tienden a ser habitadas todo el año, este porcentaje se incrementará. Pero los sectores más cerriles de la derechona siguen explotando el tópico de “los de aquí y los de fuera”. Es un tópico que les permite mantener un voto cautivo y les sigue facilitando encubrir los graves problemas de futuro a los que nos enfrentamos. Un tópico que les sirve para insistir, mientras les queden fincas por reclasificar, en la afirmación de que el crecimiento traerá el desarrollo, a pesar de las evidencias de que en el punto al que hemos llegado el modelo del ladrillo disminuye la calidad de la vida y de las expectativas de la mayoría.

También algunos de los de fuera ayudan a mantener el tòpico cuando acusan de manera generalizada, y por lo tanto injusta, a los molineros de pasividad y paletismo, y cuando se empeñan en marcar absurdas diferencias en base al origen.

Yo pienso que mientras se mantenga esa división se facilitará el discurso político de los de siempre. Una prueba la tenemos en los tópicos absurdos, pero eficaces, del tipo "tú sólo quieres pajaritos", "queréis volver a que vayamos en burro", "vuestra casa también está hecha sobre un prado". "como vosotros ya tenéis casa aquí no queréis que los demás la tengan", etc.
Desde posiciones de izquierda y ecologistas, como las que nosotros mantenemos, es importante contribuir a desactivar este tópico. No va a ser fácil, porque los prejuicios, en ambos lados, están sólidamente arraigados en la irracionalidad y en el agravio y, ya se sabe, nada más difícil que desarraigar lo irracional...

"Yo no me callo"



martes, 28 de julio de 2009

Miércoles 29 de julio, Charla-Coloquio con la ACEM, a las 20.30 en el salón de plenos

Insólita actuación de la directiva de ACEM
Negó el acceso al salón de plenos del Ayuntamiento a quienes no eran miembros de ACEM, a pesar de que el acto se había anunciado como una Charla-Coloquio dirigida "a todos los comerciantes y empresarios de Los Molinos", e intentó imponernos quién debía hablar por nuestro grupo político, Todo esto, sin habérnoslo comunicado con anterioridad, lo que es una preocupante muestra de descortesía y de falta de transparencia
A pesar de que les explicamos que uno de los miembros de nuestra asamblea era quien había preparado las respuestas a sus preguntas, que tenemos un funcionamiento colectivo y que colectivamente decidimos nuestras posiciones y nuestro voto en el Concejo, quisieron decidir ellos quién debía hablar por IU - Convocatoria por Los Molinos.
Puede ser mala organización o mala fe, pues si se entra en su página web se puede ver que la actividad estaba anunciada como una "Charla-Coloquio con Todos los Grupos Políticos del Municipio de Los Molinos (...) De interés para el comercio y la industria. Dirigido A todos los Comerciantes y Empresarios de Los Molinos". Nos parece que queda claro que la petición iba dirigida a los grupos políticos, no a los concejales, y que el debate iba dirigido a todos los comerciantes y empresarios, no sólo a los afiliados de ACEM.
Esperemos, por el futuro de ACEM, que esta asociación no se esté dejando manipular por un par de personas, suficientemente conocidas por su trayectoria torticera, por su carácter violento y por mirar exclusivamente por sus intereses. ACEM, hoy por hoy, sólo representa a un grupo minoritario de comerciantes, pero debería intentar representar a todos y no convertirse en una correa de transmisión del PP o, peor aun, de los intereses de una camarilla.
Tal como aparece en la columna de Convocatorias, este miércoles a las 20.30 hs, en el salón de plenos del Ayuntamiento, los grupos municipales tendremos una charla coloquio con la Asociación de Comerciantes y Empresarios de Los Molinos, sobre temas de tanta importancia como el Poligono Industrial, el PGOU, el proyecto de Plaza de Toros...